
Existen definiciones más dinámicas, que consideran la naturaleza digital del libro con relación a los desarrollos tecnológicos que permiten su consulta, por ejemplo, herramientas de subrayado, notas e hipervínculos, así como enlaces a obras de consulta en línea (Vassiliou y Rowley, 2008). Es en ese sentido que podemos afirmar que el eBook es digital y lo será por largo tiempo, pero la tecnología para su acceso se desarrolla de manera constante, por lo que corremos el riesgo de ser víctimas de la obsolescencia tecnológica y convertirnos en consumidores compulsivos de gadgets.
Tomemos el caso de los ya famosos "readers". Con la emergencia del Ipad, cierta fiebre por el consumo de contenido digital mediado por distintos artefactos comienza a diseminarse entre los consumidores mexicanos. Habrá que esperar a mitad del año para obtener datos que permitan distinguir las tendencias del mercado y dar confianza a los editores que aún son reticentes frente al negocio de las publicaciones electrónicas. Si, es una realidad bastante macabra que un altísimo porcentaje de libros electrónicos se encuentran disponibles en inglés y sólo algunos cuantos aventureros ofrecen libros electrónicos en español, la lista es breve pero relevante: Fondo de Cultura Económica y Siglo XXI en México; Santillana, Taurus, Marcial Pons, Planeta, Deusto, Ariel y Díaz de Santos para España. Como podemos apreciar, en nuestro país este sector se encuentra todavía en gestación, pero anuncia un desarrollo exponencial, por no decir frenético.

Sigamos con los "readers". Si nos basamos en datos ofrecidos por algunos estudiosos (Fernández Abad , 2007; Lañarraga Rubio, 2008), podemos afirmar que estos artefactos están vinculados con la llamada "lectura de ocio", esa que algunos incautos reconocen como buen hábito y que muchos viciosos no podemos dejar por temor a caer en lecturas alienantes circunscritas a objetivos concretos. Fuera de esto, el acceso a contenido electrónico por medio de estos dispositivos implica problemas relativos a la compatibilidad de los distintos formatos y plataformas, fenómeno que afecta principalmente al usuario final, que se ve limitado al contenido desarrollado específicamente para el gadget de su preferencia.
Desde una perspectiva personal, me identifico con el tipo de usuario que recurre al eBook, no por placer, sino por necesidad, y si bien es cierto que la tecnología simplifica las tareas de investigación disminuyendo significativamente la dispersión informativa, también se vale afirmar que fuera de la talacha estudiantil y académica, es decir, la consulta de libros de texto, especializados o de referencia, no me atrevaría por nada del mundo a leer El Idiota de Dostoievsky en formato electrónico.
Díaz Rodríguez, V. (2009, marzo 01). Ebooks: la lectura del futuro. Etcétera: para entender a los medios, Retrieved from http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=693&pag=1
Elizondo Garza, F.J. (2006, Julio/Septiembre). Editorial: e-books. Ingenierías, IX(32), Retrieved from http://www.ingenierias.uanl.mx/32/32_editorial.pdf
Fernández Abad, F.J. (2007). El uso beneficioso del libro impreso y del libro digital. Documentación de las Ciencias de la Información, 30. Retrieved from http://147.96.1.15/BUCM/revistas/inf/02104210/articulos/DCIN0707110277A.PDF
Lañarraga Rubio, J. (2008). El mercado del ebook en España: un análisis económico, 31. Retrieved from http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/02104210/articulos/DCIN0808110183A.PDF
Springer. (2008). Ebooks: the end user perspective [White Paper]. Retrieved from http://www.springer.com/cda/content/document/cda_downloaddocument/26156%20WhitePaper.pdf
Vassiliou, M., & Rowley, J. (2008). Progressing the definition of "e-book". Library Hi Tech, 26(3), Retrieved from www.emeraldinsigth.com/0737-8831.htm doi: 10.1108/07378830810903292

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